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Creo que la mayoría de nosotros quien haya tenido o tenga una abuela, la considera como la mejor. Las abuelas suelen ser unos seres buenos, tienen mucho amor y comprensión y a veces nos consienten un poco. Las abuelas (y también los abuelos, por supuesto) suelen acordarse de mucho y tienen muchas experiencias más que nuestros padres, por eso tienen un mayor conocimiento y suelen ser más sabios. Por eso cuando llamo a mi abuelita la mejor, naturalmente es así para mí. Para alguien más puede ser la mejor la sua o puede ser un abuelo, uno de los padres o sea quien sea.

¿Y por qué escribo justo sobre mi abuelita? Porque ella fue una gran inspiración y apoyo para mí. Tuvimos una relación maravillosa, tal vez también porque suplía de gran medidad a mi mamá. Era una mujer con un gran corazón, una mujer admirable y enormemente amable que había vivido muchas cosas en su vida y a pesar de todo lo malo y doloroso, siempre fue enormemente buena, amable, sensible y fuerte. Amaba a todos sus hijos, hermanos, nietos, bisnietos, sobrinos y sus hijos. Era una mujer sabia con un sentido común. No me acuerdo que haya juzgado a alguien, tenía una gran comprensión y nunca hablaba mal de alguien, aunque la había herido mucho. Creo que creía que cada uno tiene la oportunidad de cambiar para mejor y que equivocarse es humano y que de ninguna manera vale la pena „crear una mala propaganda“ a nadie, así no le ayudaríamos a nadie, más bien al contrario. Naturalmente también ella tenía sus defectos, como todos nosotros. Nadie es perfecto. Cuando falleció hace dos años,  era una gran pérdida para mí porque éramos muy cercanas. De hecho, éramos también las mejores amigas, incluso se podría decir, almas gemelas. Teníamos un carácter parecido, nos gustaban los libros y películas similares y siempre teníamos de qué hablar, simplemente nos entendíamos. Ha quedado un gran vacío, sin embargo también una sensación de que no se haya ido lejos, que de alguna manera sigue estando cerca.

     La considero entonces mi primera inspiración, apoyo y ejemplo. Cuando le hablaba de mis planes, sueños y deseos, nunca los había rechazado, al contrario, me apoyaba. Me daba ánimos, fortaleza e inspiración. Dado que ella misma había leído muchísimo, sabía perfectamente el checo, desde pequeña me ayudaba con el checo, con las faltas de ortografía y también con la estilística. Creo que aprendí mucho justo de ella. Creo que a ella misma le gustaría ponerse a escribir y no dudo de que estuviera capaz de escribir también novelas, sin embargo nunca había conseguido encontrar tiempo para ello y eso es una gran lástima, hubiera tenido mucho que decir. Así que lo tiene que hacer por ella por ejemplo su nieta. Ella misma me confió que le hubiera gustado haber estudiado la filología checa y la literatura, como yo estudié la filología hispánica y la literatura. Creo que todos los años de mis estudios los vivía conmigo, yo le recomendaba libros interesantes traducidos al checo y estaba muy bien. Ella al contrario me recomendaba otros libros que habían cautivado a ella misma. También mis viajes de estudios vivíamos juntas. Yo normalmente realmente y mi abuelita con el mapa, libros, fotos y correos y con la misma emoción, como me decía. Cuando estaba en Santiago de Compostela con la beca Erasmus, incluso vino a visitarme. Quien la conoció, la quería, mis amigos me decían muchas veces que tenía una abuela muy simpática. También le gustaba la palabra española “abuela” y últimamente la utilizaba para firmarse en una forma español-checa “Abuelka”.

Las abuelas suelen ser unos seres maravillosos. ¡Estimémoslas y amémoslas! Suelen ser pozos de sabiduría, experiencias y amor. Yo sigo amando la mía y se quedará para siempre en mi corazón.

Jsem expertka na cizí jazyky, filoložka, hispanistka, překladatelka a korektorka.
Ukazuji lidem, jak se učit jazyky efektivně, a že učení může být i zábavné.
Věřím, že se každý může naučit jakýkoliv cizí jazyk a rychleji, než si myslí.
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